Mapas Cerebrales 3D gracias a la Tractografía | Neuroimagen

Tractography_animated_lateral_view

Tractografía Lateral (“File: Tractography animated lateral view.gif – Wikimedia Commons”, 2015).

En el siguiente monográfico se abordará la técnica Tractográfica como método de diagnóstico e investigación en neurociencia. Esta técnica representa una de las más novedosas formas de mapear el cerebro obteniendo imágenes en 3D de alta resoluación.

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¿Influye el Bótox en la Felicidad?

Portada Bótox - PsicoWisdom

El Bótox, es un tipo de modificación corporal muy extendido entre las sociedades desarrolladas, ya que permite mediante un sencillo proceso (inyección con jeringuilla a nivel intramuscular), paralizar los músculos (normalmente faciales), evitando así, la aparición de arrugas. También se puede usar para otros menesteres, como su inyección en axilas para evitar una excesiva sudoración.

En este artículo, nos centraremos en analizar cómo afecta el uso de esta sustancia a la felicidad del usuario, además de a la expresión de las emociones y su regulación en general. Para acabar, también hablaremos de cómo puede afectar el reprimir las emociones.

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Envidia: Las dos caras de la moneda

Envidia - niños

La envidia constituye una emoción natural, que todos sin excepción experimentamos, pero  ¿A todos nos afecta igual?, ¿Cómo influye el alcohol o la fatiga mental en ella?, ¿Aporta algún beneficio?  A continuación, contestaré a estas y otras preguntas en relación con la envidia, para entender un poco más, esta emoción tan poco aceptada socialmente, pero inevitable.

La envidia está considerada según la religión cristiana como uno de los 7 pecados capitales, especialmente porque esta religión considera que dicha emoción puede generar otros pecados:

“Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa”. Santiago 3:16-17

También en otras religiones como en la Islámica, aparece reflejada la envidia, de forma similar:

“Por cierto que la envidia devora las buenas acciones como el fuego consume la leña.” – Mensajero de Al-lah, Sallallahu ‘Alayhi Wa Sallam.

Los dos tipos de envidia

Según las investigaciones realizadas por Niels van de Ven y sus colaboradores, de la Universidad de Tilburg, concluyeron al observar los resultados de sus experimentos, que la envidia aparecía de forma constante en todos los sujetos experimentales. Pero se podían diferenciar dos grupos.

  • Los que sentían “envidia maliciosa”: Se caracterizaban por sentir especialmente celos y tener propósitos destructivos (deseaban que la persona envidiada fracasase).
  • Los que sentían “envidia sana”: Lo cuales, también tenían sentimientos negativos, pero con una predominancia de simpatía y admiración hacia la persona envidiada.

Resultados de las últimas investigaciones en Psicología

Pero, los hallazgos más importantes, son los que encontrados en el 2011, por los mismos investigadores, que confirmaban (como mucha gente ya podía intuir), que la envidia sana estimula el rendimiento.

Esto se demostró mediante una serie de experimentos con la siguiente estructura: Se muestra a un grupo de sujetos, un futuro “contrincante” universitario, el cual, había obtenido unos resultados académicos excelentes. Después de evaluar el tipo de envidia que sentían los sujetos hacia el contrincante. Debían realizar una tarea (que aparentemente no tenía nada que ver), que requería una gran capacidad mental.

Los resultados obtenidos fueron los esperados. El grupo de envidiosos sanos se esforzó más que el de  envidiosos maliciosos. Incluso, puntuaron mejor que los que simplemente sentían admiración por el sujeto exitoso (sin, por tanto, el componente de envidia).  

Otro experimento que realizó este mismo equipo fue el siguiente: Se dividían los participantes en dos supuestos grupos aleatorios, los cuales, iban a degustar unos alimentos. A un grupo se le daba un jugo vegetal (alimento poco valorado), mientras que al segundo grupo, compuesto por actores que conocen el experimento, le había tocado degustar un zumo de chucrut (alimento muy valorado). Después de la degustación, el grupo al que le había tocado degustar el jugo vegetal, debía realizar una tarea de velocidad perceptiva por ordenador. En la pantalla aparece una imagen cada vez, (o la del jugo vegetal, o la del zumo de chucrut), y el sujeto debe decir, en qué parte de la pantalla está mediante un mando-palanca,  arriba o abajo.

No era la primera vez que se hacía este experimento, y los resultados que se obtienen son que los sujetos reaccionan unas fracciones de segundo de media antes, cuando el objeto que aparece en pantalla, es el objeto envidiado.            

Autocontrol y Envidia

Otras investigaciones han estudiado primeramente, cómo el autocontrol depende del nivel de fatiga. Y es que, estas han demostrado por ejemplo: Si en una fiesta, uno de los invitados está intentando disimular su mal humor que le ha ido acompañando todo el día (por lo que está muy fatigado), ya no le resultará tan sencillo retirarse y evitar tomar bombones, caramelos y otros alimentos, que en situaciones de no-fatiga, sería capaz de evitar. Además, también se han realizado estudios con otras variables que afectan al autocontrol obteniendo resultados tales como:

  1. Tener la mente despejada y en plena forma aumenta el autocontrol (no sería producente aquí, que la persona tenga problemas económicos, emocionales…).
  2. Bajos niveles de azúcar en sangre disminuye el autocontrol.
  3. A más nivel de alcohol en sangre, el nivel de autocontrol disminuye.

Lo más importante, y retomando el tema de la envida, es tener en cuenta que el autocontrol es el encargado de manifestar la envidia y, después de todo, acabar comportándose de forma envidiosa. De aquí la relevancia de conocer qué factores afectan al autocontrol.

¿Para qué sirve la envidia?

No solo los seres humanos sentimos envidia, también en el reino animal, aparece esta emoción. Ya Frans de Waal describió cómo los monos capuchinos se negaban a colaborar en un juego si lo único que recibían a cambio era un pepino mientras que sus compañeros recibían uvas dulces.

La envidia tiene una fuerte función evolutiva, permitiendo que la atención del que la padece se focalice en las desventajas que tiene con respecto al resto de individuos de su especie y pueda,  así, hacer frente a esta carencia. Es, por tanto, un mecanismo para mejorar la situación de uno mismo.

Afortunadamente, la creación de una sociedad tan compleja como en la que vive el ser humano, ha propiciado la aparición de una serie de reglas morales que permiten y hacen más fácil la convivencia. Una de estas reglas morales, hace referencia a la expresión de la envidia, la cual, está muy mal vista por la sociedad, a pesar de que todos la sintamos. La diferencia entonces será, qué tipo de envidia de las dos que hemos visto sientes, y tu capacidad de autocontrol.  

El efecto de las Uvas Amargas

Este efecto, es extremadamente común, pero muy pocos serán conscientes o capaces de admitir que lo sienten. El efecto de las Uvas Amargas nace como mecanismo para dominar mejor las emociones negativas de uno mismo, que surgen cuando tenemos envidia de alguien por algún motivo. De este modo, el envidioso pasa a odiar el objeto envidiado, con el fin de dominar mejor sus emociones negativas.

Envidia y Neurología

El Instituto Nacional de Ciencias Radiológicas en Inage-Ku (Japón) ha realizado una importante investigación utilizando las imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf) y comparando qué zonas del cerebro procesan el dolor físico y la envidia. Los estudios de este trabajo se publicaron en la revista Science, donde se expone que  la corteza cingulada anterior dorsal se activa ante la emoción de envidia, al igual que con el dolor físico.

Además, cuando los sujetos sentían regocijo por el mal de otros, se activaba el cuerpo estriado ventral (encargado de procesar las señales de recompensa) de forma más fuerte cuando sentían envidia de ellos. Es decir, esta zona se activa más intensamente, cuando tenemos envidia de la persona que lo está pasando mal. Intentar interpretar estos resultados es complicado, pero no por ello menos interesante. Al fin y al cabo, las personas más envidiosas tienden a ser más insaciables, a no estar contentas con lo que tienen y por tanto, a ser más infelices. ¿Acaso no es la infelicidad un tipo de dolor?

“Napoleón envidiaba a César, César envidiaba a Alejandro y Alejandro, me atrevería a decir, envidiaba a Hércules, que nunca existió.” – Bertrand Russell

Notas del autor:

* ¿No estás de acuerdo con algo de lo expuesto? ¿Tienes dudas? ¿Quieres compartir algo? No dudes en ponerte en contacto conmigo. @DanielTejedor [Twitter]; DanielTejedorPardo [WordPress]