Guía Básica de Psicofarmacología para Psicólogos

AjEBNY3kWVloUKhf2WBFONRy_ZJmS8MbdLrPV6Aj31Mc

Cualquier psicólogo, incluso cuando no se trabaja con pacientes directamente, debe tener unas nociones básicas de psicofarmacología. Esta afirmación se fundamenta en el hecho de que en pleno siglo XXI el consumo de fármacos que tratan las alteraciones psicológicas se ha disparado. Por poner un ejemplo, en España se ha triplicado en la última década el consumo de antidepresivos.

Esto hace que como profesionales, trabajemos diariamente con gente que está consumiendo algún tipo de psicofármacos y estos, tienen consecuencias cognitivas y fisiológicas que debemos tener en cuenta. Por lo tanto, entre otras muchas cosas, es necesario empezar a familiarizarnos con este campo de estudio, que si bien ha sido la piedra angular de la psiquiatría, nos repercute a todos.

Con tal fin, este será el primer artículo en el que se trabajará, aunque sea de manera general (para profundizar estará/n el/los manual/es de la bibliografía), conceptos e ideas a tener en cuenta sobre este campo del saber, que para bien o para mal, lleva y seguirá por años en alza. 

[Tal vez te pueda interesar conocer Cómo afectan las drogas según seas hombre o mujer].

Sigue leyendo

Anuncios

¿Por qué nos gusta apretujar a los animales y a los bebes?

Niño abrazando cachorro - PsicoWisdom

Es muy típica la imagen de la abuela apretujando las mejillas de un adorable niño pequeño, o la de un niño abrazando con fuerza un animal cariñoso. Pero, ¿Por qué nos gusta pellizcar las mejillas o abrazar a los animales adorables?  ¿Qué tienen que nos atrae tanto? O lo que es más importante ¿Por qué queremos justamente achucharlos o “apretujarlos”?

Este tipo de conducta que podemos etiquetar de “agresión cariñosa”  ha sido estudiada en profundidad en un reciente estudio, que se ha centrado en describir los motivos a través de los cuales, hacen aparecer en nosotros esa necesidad de achuchar o apretujar tanto a niños pequeños como a animales (cuanto más adorables y simpáticos, mejor).

Incluso, existe en el idioma Filipino una palabra específica para designar ese estado: “gigil” : El deseo irresistible de pellizcar a alguien o a algo porque el objeto es muy querido o adorable.

El estudio encabezado por Rebecca Dyer y Oriana Aragon, de la Universidad de Yale, consistió en:

Primero y antes de nada, los investigadores hicieron que 109 personas valorasen una serie de imágenes en las que aparecían animales de todo tipo, y debían valorar en una escala del 0 al 10, cuán adorables eran. De este modo, dispondrían de un conjunto de imágenes que podrían dividir en dos clases: imágenes adorables y no adorables.

Niño y Gatito - PsicoWisdom

Se eligió a una serie de sujetos y se les dividió en dos grupos. Uno que debía contemplar imágenes de animales con aspecto adorable y otro debía contemplar imágenes de animales de aspecto común. Además, a los sujetos se les daba una cantidad determinada de film alveolar (es decir, el conocido comúnmente como “plástico de burbujas”, que se usa par embalar paquetes)  y se les pedía que explotasen burbujas a su antojo.

El motivo de que se usase film alveolar y no animales reales por ejemplo o bebes, es simple. Si los investigadores necesitan cuantificar una respuesta de forma objetiva, necesitan algo que medir, y contar el número de burbujas explotadas es un método fácil e inteligente. No lo sería por el contrario hacer que los sujetos abrazasen animales reales, por ejemplo.

Los resultados

Fueron  presentados en el congreso anual de la Sociedad de Psicología Individual y Social, que tuvo lugar en Nueva Orleáns. Dichos resultados mostraron que quienes vieron animales adorables aplastaron más burbujas que los voluntarios que observaron mascotas corrientes.

La argumentación de esta conducta fue el siguiente: Responder ante un estímulo (en este caso, un animal adorable) de esta forma, es un mecanismo que lleva a cabo el cerebro para aliviar o dar salida a los fuertes sentimientos de emoción y felicidad.

Oriana Aragon comentó en el periódico digital The Huffington Post (aquí el artículo):

“Está en todas partes, puedes ver ejemplos en Google, la función de autocompletar para la frase de búsqueda “tan lindo que pude… morir, comer, estrujar. Eso es violencia” ¹

Evidentemente, como comentaron los autores del estudio, aunque ellos mismos se referían a esta situación como “agresión cariñosa”, no significa en ningún momento que haya un interés consciente o inconsciente por agredir al animal en sí.

¿Qué hace adorables a los animales?

Pequeño Panda - PsicoWisdom

Se han hecho investigaciones buscando relaciones entre lo adorable que es un animal y los rasgos físicos que este presenta. Y los resultados que se han encontrado muestran que los rasgos “más adorables” son: cabeza grande, rasgos redondos y suaves, mofletes gordos y ojos grandes.

 

Estos son los resultados que obtuvo el investigador Simon Rego, de la Facultad de Medicina Albert Einstein de Nueva York. Y la argumentación del por qué son estos rasgos los “más monos”, es sencilla: Son los que más nos recuerdan a los rasgos de los bebés humanos.

De hecho, el estudio de este fenómeno ha revelado que los bebés panda son los animales más adorables, según la opinión pública general, y desde luego, cumple los “rasgos adorables” de los que hablamos.

¿Tiene algún significado evolutivo?

Apretar mejillas - PsicoWisdom

El motivo de que este tipo de rasgos físicos desencadene una respuesta emocional tan destacable es fundamental para la supervivencia de la especie. Dicha respuesta, hace que los seres humanos sintamos la necesidad de cuidar de nuestras crías y de protegerlas, aunque sean de otros padres. Por consiguiente, una mayor protección de las crías asegura un mayor índice de supervivencia y de este modo, una mayor descendencia.

 

Para finalizar, un ejemplo visual de lo expuesto:

 

 

Notas del Autor:

¹ Esta cita ha sido traducida al español, por lo que se refiere a la función de autocompletar la frase en ingles.

² El primer estudio dirigido por Rebecca Dyer y Oriona Aragon fue presentado con el nombre de: “It’s so cute I want to squish it! How Cuteness leads to verbal expressions of aggression

 

* ¿No estás de acuerdo con algo de lo expuesto? ¿Tienes dudas? ¿Quieres compartir algo? No dudes en ponerte en contacto conmigo. @DanielTejedor [Twitter]; DanielTejedorPardo [WordPress]

¿Qué sabemos sobre los bostezos?

Bebé bostezando - PsicoWisdom

Mucho se ha especulado acerca de las causas y motivos que provocan los bostezos. Popularmente se piensa que aparecen cuando vivimos situaciones en las que nos sentimos aburridos o cuando tenemos hambre. Pero a continuación, veremos algunos de los últimos estudios que se han hecho al respecto o cuales son las hipótesis más relevantes que explican por qué bostezamos. Además, contestaremos a preguntas tales como:

¿Todos los animales bostezan por igual? ¿Realmente se contagian los bostezos? ¿Por qué? ¿Entre animales también se contagian? ¿Midiendo la cantidad de bostezos de una persona, se pueden diagnosticar otras enfermedades?

 

El bostezo como patrón de acción fija

El bostezo es un patrón de acción fija. Este tipo de comportamientos se pueden definir como:

Secuencia de comportamiento instintivo que es indivisible (no se puede realizar solo una parte del mismo) y se ejecuta hasta el final. Los patrones de acción fija son invariables y producidos por una red neural conocida como mecanismo de liberación innato en respuesta a un estímulo. Este tipo de patrones de comportamiento se consideran innatos y no precisan necesariamente de aprendizaje.

Un ejemplo prototípico de estos patrones son los que se dan en el reino animal en los ritos de apareamiento. Un macho de una especie determinada, al ver una hembra disponible, empieza a realizar unos comportamientos encadenados para cortejarla, y solo cesará, cuando haya realizado el patrón completo.

 

¿Por qué bostezamos?

Gato Bostezando - PsicoWisdom

Sabemos que los animales mamíferos bostezan (o bostezamos) bastante más que los herbívoros. Aunque concretamente, los ciervos, alpacas, ovejas y caballos lo hacen de vez en cuando.

En el caso de los seres humanos, algunos autores consideran que bostezar es necesario para el correcto desarrollo de los pulmones de los bebés y que esta costumbre queda para la posteridad.

Otros autores postulan que un nivel bajo de oxígeno en sangre sería el desencadenante para empezar un bostezo y así, aumentar el nivel de oxígeno en el organismo. Por este camino, también ha habido otros investigadores, que proponen un aumento de los niveles de CO2 en nuestro cerebro como posible desencadenante.

Para algunos otros, el motivo principal es que el bostezo permite abrir los senos frontales de la cara y evitar sufrir dolor o hemorragias en esta zona como podría supuestamente suceder a causa de una descompensación de la presión.
Algunas de estas explicaciones carecen de rigor científico y no han podido ser demostradas. No obstante, la hipótesis más moderna y mejor sustentada es la propuesta por Andrew Gallup y Omar Eldakar.

Para estos autores, el bostezo es un mecanismo de termorregulación (control de la temperatura) del cerebro al llenar la cavidad bucal de aire frío y aumentar el flujo sanguíneo al cerebro. Con estos mecanismos se conseguiría pues, reducir la temperatura del sistema nervioso central. A esta conclusión llegaron después de realizar los siguientes estudios.

 

Estudios de la hipótesis Termorreguladora

Estudio I: Estos investigadores recopilaron datos acerca de la cantidad de bostezos que tenemos tanto en verano como en invierno. Los resultados informaron de que en invierno bostezamos más que en verano. A su vez, dentro de cada estación, bostezamos mucho más los días en los que la temperatura es inferior a 37º (que es la temperatura corporal humana). Esto se puede atribuir a que, dicho mecanismo de termorregulación no se activa cuando la temperatura externa es superior a la corporal, ya que si introdujésemos aire más caliente en nuestro interior, lo único que conseguiríamos sería aumentar aún más nuestra temperatura.

Este estudio se llevó a cabo en Tucson (Arizona), lugar donde las temperaturas pueden superar los 37º varias veces a lo largo de un año.

Estudio II: Los autores previamente citados, también mostraron que la posibilidad de bostezar era menor en las personas que ya llevan mucho tiempo en la calle, frente a los que acaban de salir.  Exactamente, a los cinco minutos de salir de casa, bostezaba el 40% de los paseantes a los que se les mostraba un vídeo de bostezos. Este porcentaje disminuía hasta llegar al 10% conforme aumentaba el tiempo en el que  los paseantes habían estado en la calle.

Estudio III: Estudios realizados por otros investigadores con ratas, a las que se les había colocado una sonda de temperatura demostraba efectivamente, que bostezar conseguía disminuir la temperatura cerebral.

Evidentemente este experimento sería difícil de realizar con humanos porque sería éticamente cuestionable escoger a seres humanos para implantarles una sonda en el cerebro y mantenerlos en una jaula con condiciones controladas. De todos modos,  los resultados con animales no dejan de ser representativos.

 

¿El bostezo se contagia también en animales?

 

Los resultados obtenidos en diversos estudios con humanos señalan que dos de cada tres personas bostezamos cuando vemos bostezar a otra persona.

Los chimpancés bostezan uno de cada tres cuando estos ven vídeos de otros congéneres bostezando. Sin embargo, en las mismas circunstancias, ninguna de las crías de chimpancé que aun van con sus madres bostezan.

Los perros por otro lado, mostraron que solo uno de cada quince bostezaban con más frecuencia al ver videos de otros perros bostezando. Pero, curiosamente, la tasa aumentaba ligeramente cuando en los videos, en vez de aparecer perros, aparecían humanos.

Bostezos y Enfermedades

Imagen 3D de un bebé dentro del vientre materno.

Imagen 3D de un bebé dentro del vientre materno.

Se sabe que los niños ya dentro del vientre de la madre bostezan. Un estudio reciente de las Universidades de Durham y Lancaster, publicado en la revista PLOS ONE así lo confirma. E incluso se ha podido relacionar el bostezo del bebe con una buena salud y un buen desarrollo del mismo. De todos modos, es a partir de los cuatro años, cuando los niños empiezan a bostezar como consecuencia de ver a otros bostezar.

Por otro lado, también se ha visto que muchos niños con trastornos del espectro autista (donde  la capacidad de empatizar con los demás se ve afectada) no se contagian por los bostezos de otras personas.

Finalmente, se ha visto que en algunas enfermedades como la esclerosis múltiple o la epilepsia tienen una alta frecuencia de bostezos y problemas, a su vez, de termorregulación. Esto se conoce recientemente como “bostezo patológico”.

 

Personalidad y bostezo

Se han encontrado relaciones (o correlaciones significativas, en lenguaje estadístico) entre la susceptibilidad al bostezo contagioso y factores como:

  • La velocidad que tarda una persona en reconocer la propia cara.
  • La velocidad que tarda una persona en sentir empatía por otra persona.
  • El nivel de activación de las regiones cerebrales asociadas con los procesos mentales de la sociabilidad.

Por ello, se tiende a pensar, que el nivel de contagiosidad del bostezo en una especie está estrechamente ligado a la capacidad, de dicha especie, de sentir empatía.

 

 

“-Nuestro español bosteza.

¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?

Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?

-El vacío es más bien en la cabeza.” 

Antonio Machado

Notas del Autor:

* ¿No estás de acuerdo con algo de lo expuesto? ¿Tienes dudas? ¿Quieres compartir algo? No dudes en ponerte en contacto conmigo. @DanielTejedor [Twitter]; DanielTejedorPardo [WordPress]