Ilusiones Auditivas: Cómo Engañar a Tu Cerebro

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Si has llegado a un blog como este probablemente sepas (y si no en breve lo sabrás) que el cerebro nos engaña, y mucho. Gran cantidad de lo que percibimos está adaptado por el cerebro, normalmente por motivos evolutivos, porque en algún momento nos ayudaba a la supervivencia. Estarás «acostumbrado» a las ilusiones ópticas pero, ¿y las ilusiones auditivas?

[Contribución escrita por @TovRodero, creador del blog de ciencia: Scire Science y miembro de la asociación Hablando de Ciencia (HdC)] 


Para presentar estos efectos auditivos y sus posibles aplicaciones me he basado en una de las más prestigiosas expertas en psicología musical a nivel mundial: Diana Deutsch. Entre otros temas, ha trabajado en pareidolias auditivas, normalmente la explicación de las famosas psicofonías o grabaciones de fantasmas. Una vez hechas las presentaciones, necesitamos un poco de base musical porque aparecerán partituras y palabras de la jerga (si sabes del tema puedes saltar directamente a los efectos, por supuesto).

La música en la psicología

En la música moderna, los sonidos los organizamos en escalas, conjunto de varios sonidos con frecuencias concretas (a las que llamamos notas). Hay tropecientos tipos de escalas y de sistemas de afinación pero para no complicar más las cosas diremos que hay 12 notas: Do, Do#, Re, Re#, Mi, Fa, Fa#, Sol, Sol#, La, La# y Si, donde el símbolo «#» se lee como «sostenido». La distancia entre dos notas consecutivas se llama semitono y la suma de dos semitonos hace un tono. Por si lo veis escrito o se me escapa, hay veces que veréis el símbolo «♭» detrás del nombre de la nota (o delante de la escritura de la nota). Ese símbolo se llama bemol y lo que hace es bajar un semitono a la nota sobre la que actúa. Así, un Re♭ es lo mismo que un Do # y un Fa♭ es lo mismo que un Mi.

Cada 12 notas es una octava, así de un Do al siguiente Do más agudo hay una octava (ocho porque se cuenta Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si y Do). Una escala muy especial es la escala cromática (tocada a veces para afinar, por ejemplo) donde se recorren todas las notas, con sus sostenidos o bemoles, desde una nota inicial hasta una nota final.

Y finalmente, por si no has visto nada de música escrita (o hace mucho tiempo) cuando una nota está por encima de otra en el pentagrama es que es más aguda y la otra es más grave (salvo si tiene alteraciones, es decir, sostenidos o bemoles).

La psicología en la música

Primer efecto: la Ilusión de la Octava

Escucha este audio con auriculares, asegurándote de que el canal izquierdo y el derecho están equilibrados:

La siguiente imagen muestra el patrón que produce la Ilusión de la Octava. Dos tonos que están separados por una octava se alternan repetidamente a un ritmo de cuatro por segundo. La secuencia idéntica suena por los auriculares en los dos oídos simultáneamente; sin embargo cuando el oído derecho recibe el tono más agudo, el izquierdo recibe el más grave y viceversa. Vuelve a escucharlo, decide por qué oído escuchas el tono más agudo, cambia los auriculares de oído y mira a ver por dónde escuchas ahora el más agudo.

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A pesar de su simplicidad, este patrón no se escucha correctamente casi nunca produciendo varios tipos de ilusiones. Mucha gente escucha un único sonido que cambia de oído a oído, mientras que la nota va cambiando de aguda a grave. Como si un oído recibiera el patrón «agudo – silencio – agudo – silencio» mientras al mismo el otro oído recibe el patrón «silencio – grave – silencio – grave». Y por si fuera poco, cuando las posiciones de los auriculares se intercambian mucha gente escucha las mismas notas que antes por los mismos oídos que antes. 

La Ilusión de la Octava tiene otra sorprendente propiedad: los diestros y los zurdos tienden a oír el patrón de forma distinta. Los diestros suelen oír la nota aguda en el oído derecho y la grave en el izquierdo (sin importar como se pongan los auriculares). Y en los zurdos varía considerablemente por dónde se percibe cada nota. Y lo que es más, la tendencia a oír la nota aguda por la derecha y la grave por la izquierda es mayor entre la gente con sólo diestros en su familia más que entre aquellos con algún padre o hermano zurdo.

Otros oyentes perciben la ilusión de otras maneras. Algunos  oyen una nota aguda que cambia de oído a oído cuya frecuencia cambia un semitono y de fondo en un solo oído la nota grave intermitentemente (en la siguiente figura, a)). También están los que oyen una nota grave que va cambiando de oído a oído, junto con una nota intermitente aguda que va cambiando ( b) ). Y todavía hay un tercer grupo (c)) que dice oir un tono agudo por un oído que se alterna con otro grave en el otro oído pero de vez en cuando se intercambian las posiciones.

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Además de estos grupos están aquellos que perciben como el audio va cambiando conforme lo escuchan, ya sea en tono o en velocidad. Algunos que los tonos agudos y los graves están producidos por distintos instrumentos (por ejemplo con una flauta y un gong). Las personas zurdas son las más proclives a percibir estos cambios que las diestras.

Pero, ¿esto por qué ocurre? Una posible explicación de la percepción más obtenida (un único tono agudo en un oído que se alterna con uno grave en el otro) es la que presenta la propia Dra. Deutsch: es la combinación de dos métodos de decisión distintos, uno que determina qué oímos y otro que determina por dónde lo oímos. Primero, se determina la altura de la nota, las notas agudas tienen preferencia; después, para determinar dónde oímos la nota, los tonos en el oído dominante tienen preferencia. A esto se le conoce como el modelo de dos canales. Quizá con un diagrama queda más claro:

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En el diagrama de arriba suponemos que el oído dominante es el derecho. Las casillas negras denotan tonos agudos y las blancas tonos graves. Puesto que los agudos tienen preferencia sobre los graves, empieza el oído derecho (por tener el agudo) y así se alterna (D significa oído derecho e I, izquierdo, en la casilla de «percepción de la localización»). Puesto que el derecho era el dominante, nos quedamos con esa secuencia (casilla «percepción del oído derecho») y al combinarse obtenemos la ilusión de la octava.

Aunque pueda parecer una mera hipótesis (que cuadra con que al cambiar los auriculares el efecto no cambie), hay evidencia gracias a estudios tanto perceptuales como con escáneres cerebrales.

Segundo efecto: la ilusión de la escala

Es este segundo grupo de efectos se puede englobar a la ilusión de la escala, la ilusión cromática y la ilusión cambiata. La manera ideal de escuchar estas ilusiones sonoras es mediante auriculares o altavoces externos y, por supuesto, con el lado derecho y el izquierdo bien equilibrados. La ilusión de la escala es la siguiente:

Probablemente habrás escuchado por un oído una serie de sonidos que bajan y luego suben y por el otro oído al contrario. Bien, pues la «realidad» es de nuevo muy distinta:

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Es decir, se van alternando pero por alguna razón los oímos todos seguiditos por el mismo oído. Pasemos a la siguiente ilusión, la ilusión cromática:

Lo más probable es que hayas escuchado por un oído una escala cromática que empieza aguda, luego baja y luego sube; y por el otro, otra escala cromática pero que empieza grave, luego sube y vuelve a bajar. El patrón correcto sonoro, es el siguiente:

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De nuevo, el patrón es un conjunto de notas alternadas entre graves y agudos pero a la hora de percibirlas, el cerebro las agrupa de una manera muy peculiar. Finalmente, la ilusión cambiata:

En este caso lo más probable es que en un oído hayas oído tonos agudos oscilando y en el otro tonos graves. Veamos el patrón:

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Como en los casos anteriores, se trata de sonidos totalmente alternados y mezclados que se agrupan cuando los percibimos.

Todos lo efectos mencionados en este grupo tienen en común que aunque permutes los auriculares o los altavoces el efecto se va a seguir percibiendo igual y que en ocasiones, mayormente las personas zurdas experimentan alguna variación más compleja de la ilusión, pero en ningún caso se percibe el patrón tal y como es.

Pero, ¿esto por qué ocurre? De nuevo es la Dra. Deutsch quien nos ofrece una respuesta (siendo ella la primera persona que experimentó con estas ilusiones). En el día a día, sonidos que tienen un tono similar probablemente vengan de la misma fuente, y sonidos que son diferentes es más probable que vengan de fuentes distintas. De nuevo, esta es la explicación evolutiva: si oímos un sonido de un depredador y luego un sonido parecido es probable que también venga de ese depredador, y más vale que nos equivoquemos de confiados que de desconfiados y acabemos como cena de ese depredador. Así, la interpretación más plausible de esos patrones sonoros es que una fuente produce los tonos agudos mientras que otra produce los graves. Por tanto el cerebro reorganiza los tonos conforme esta interpretación, aunque sea incorrecta. El poder que tiene el cerebro en hacer inferencias en la percepción en todo su esplendor.

Notas:

¿No estás de acuerdo con algo de lo expuesto? ¿Tienes dudas? ¿Quieres compartir algo? No dudes en ponerte en contacto conmigo:@DanielTejedor [Twitter]; DanielTejedorPardo [WordPress]; danitej_94@hotmail.com [Correo]; PsicoWisdom [Facebook]; danieltejedor9 [Pinterest]

Igualmente, si te gustaría publicar algún artículo sobre psicología en PsicoWisdom con tu propio nombre, solo tienes que escríbeme. 

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Un pensamiento en “Ilusiones Auditivas: Cómo Engañar a Tu Cerebro

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