Espíritu, ¿estás ahí?: lo que sabemos sobre la Ouija

Con Halloween rondando estos días, siempre acaba saliendo en una u otra conversación el espiritismo, la doctrina que establece que seres inmateriales como espíritus pueden comunicarse con los seres humanos. Y una de las maneras, quizás de las más conocidas en el mundo, es con un simple tablero de madera: la Ouija. Casi todos tenemos amigos, o amigos de amigos, a los que les da miedo la Ouija por alguna terrible historia que han oído o incluso visto… Pero antes de esto, expliquemos un poco más de qué va todo esto de la Ouija.

[Esta impecable contribución ha sido escrita por @TovRodero, creador del blog de ciencia: Scire Science] 

Uno

 

¿De dónde sale todo esto?

En 1890, en la Kennard Novelty Company, apareció una nueva patente a nombre de Elijah Bond, Charles W. Kennard William H. A. Maupin. La idea era poder comunicarse con los espíritus de una manera más rápida y sencilla que la que había entonces, la escritura automática. Las primeras tablas, llamadas por Kennard como ‘Ouija’, vieron la luz el 10 de febrero de 1891. Kennard defendía que había llamado la Ouija así porque la propia Ouija se lo había dicho, y que significaba ‘buena suerte’ en egipcio. La verdad es que esta palabra no significa ‘buena surte’ en ningún idioma, sino que se compone por oui-ja: oui, ‘sí’ en francés y ja, ‘sí’ en alemán. La compañía solo produjo la tabla de la Ouija durante catorce meses, antes de ceder el control de la compañía 1898 a William Fuld. Actualmente, la patente pertenece a la empresa Hasbro.

¿Cuándo pasó de ser un inocente juguete a un portal para comunicarse con entes, que normalmente acaban siendo malvados, dañando seriamente las instalaciones o incluso a los participantes? La mayoría de relatos relacionando la Ouija con “el mal” provienen a partir de los 70, cuando se publicó una novela que se convirtió en un taquillazo dos años después. La novela contaba la historia de una chica que le cuenta a su madre que ha estado hablando con una persona llamada “Capitán Howdy” mediante la tabla de la Ouija. Después a la chica la posee el demonio, lo que hace que se retuerza, vomite verde o que su cabeza gire 360º. Efectivamente, esta película se trata de El exorcista.

A pesar de que dicen que “está basada en hechos reales”, lo cierto es que en la casa que dicen que ocurrió ni siquiera tenían niños, y en el caso de otros exorcismos cerca, se suelen exagerar los acontecimientos (de escupir a vomitar verde, o de sacudirse en la cama a levitar). Al principio la Iglesia cristiana se oponía a relacionar la Ouija con sus doctrinas, pero tras el éxito de la película (viendo que podía tener que ver con exorcismos, curas, etc.) lo relacionaron con los demonios y seres malignos de esta religión. Más que por la película, la Ouija ha cobrado popularidad por la publicidad  que le ha hecho (directa o indirectamente) la Iglesia.

Efectos

La Ouija suele consistir en un tablero de madera donde están inscritas las letras de la A a la Z, los números del 0 al  9 y palabras como ‘Hola’, ‘Adiós’, ‘Sí’, ‘No’. Junto con la tabla suele venir una pequeña pieza, normalmente de madera, llamada planchette, con forma de lágrima, corazón o flecha. En las versiones más caseras, la tabla se puede llegar a sustituir por una hoja o algo hecho a mano, y la planchette por un vaso. La idea es que los participantes (normalmente 2 o más) ponen los dedos muy suavemente sobre la planchette o el vaso, y realizan la pregunta. Entonces comienza a moverse solo sobre el tablero respondiendo letra a letra a la pregunta realizada.

Sobre los efectos que tiene este objeto se han descrito multitud de ellos:

  • Permite comunicarse con seres cercanos fallecidos, personajes históricos o incluso gente muerte que no conocías. Otras personas también aseguran que se puede comunicar con demonios, ángeles e incluso extraterrestres.
  • Es capaz de mover objetos de los alrededores o incluso derrumbar techos o paredes si se enfada al ‘ente’.
  • Puede producir varios tipos de patologías mentales e inestabilidades en los sujetos.
  • Si se le intenta prender fuego o no se quema, o se oyen gritos, o la tabla empieza a sangrar.

Una vez que sabemos todo esto… ¿sabe algo la ciencia de todo esto?

 Cuando la ciencia se mete de por medio…

Sí. Concretamente, os voy a explicar unos cuantos experimentos los cuales incluso podéis hacerlos vosotros mismos con varios amigos y, por supuesto, una Ouija. Veamos:

El primero fue conducido por Docky Duncan del Laboratorio de Cognición Visual de la UBC. El experimento consistía en dos partes: en la primera se efectuaba a los sujetos una serie de preguntas en el ordenador a las que debían responder “sí” o “no” y decir si lo sabían seguro o era solo una suposición. En la segunda parte, se les emparejaba de dos en dos y se les repetía las preguntas con una Ouija, pero con algunos detalles: las respuestas de la Ouija las “contestaban” con los ojos tapados, y el compañero con el que jugaban a la Ouija en cuanto se tapaban los ojos se iba, dejando sólo al participante. Bien, pues aun así la planchette se movía, y lo que es más: en las preguntas que no estaban seguros acertaban alrededor de un 65% de las veces. Una vez que acababan se les decía que habían estado solos todo el tiempo, cosa que les dejaba estupefactos puesto que muchos incluso pensaban que era la pareja la que era un actor y estaba moviendo adrede la planchette.

A pesar de lo que puedan pensar algunos, esto no significa que los espíritus efectivamente se hayan comunicado con el participante y sepan más que él. En realidad, lo que aquí entra en juego son el efecto ideomotor y el subconsciente. El efecto ideomotor, descrito por William Carpenter en 1852, consiste en que tus músculos se mueven sutil y prácticamente involuntariamente conforme a tus creencias, deseos o emociones. Puede parecer un poco extraño, pero es fácil de comprobar: coge un péndulo y dile a alguien (que sea un poco crédulo) que sostenga el péndulo con el brazo estirado y que éste se moverá hacia delante si dice la verdad y haciendo círculos si miente. Realízale unas preguntas de prueba y verás como lo más probable es que esto ocurra. Entonces dile lo mismo a otra persona pero que esta vez el péndulo se mueva haciendo círculos si dice la verdad: el péndulo hará lo que le digas a tu amigo que hace, el efecto ideomotor en estado puro.

Y en segundo lugar, el subconsciente. Recibimos estímulos (sobre todo audiovisuales) continuamente, pero sólo somos conscientes de una pequeña parte de ellos. Y, por definición, puesto que el resto se almacenan en el subconsciente, no sabemos que en realidad sabemos eso: y es justo lo que pasa con este experimento. Los que creían que no sabían una respuesta, cuando jugaban a la Ouija confiaban en que  (o los espíritus o el otro participante) supiera la respuesta así que simplemente se dejaban llevar por sus instintos, podríamos decir. Este tipo de experimentos podría ser una nueva puerta al subconsciente humano. (Para aquellos que todavía no lleguen a creerse este experimento, ha sido replicado con los mismos resultados por Hélène Gauchou de la University of British Columbia en Canadá.)


El segundo experimento es realizado cada año por el profesor de secundaria Larry Barrieau a sus alumnos, en una escuela humilde del norte de Massachusetts. En primer lugar les hace unas preguntas a sus alumnos para ver quiénes son los más creyentes en esto y les pide que traigan alguna Ouija ‘que sepan que funciona de verdad’. Una vez hecho esto, en clase, escoge a los dos más creyentes (o más temerosos) y le pide a otros dos que les sujeten una cartulina grande bajo la barbilla, de manera que no puedan ver donde están las letras de la tabla, ni en que orientación está el tablero. Entonces empiezan las preguntas, prometiendo que les dará un 10 (una A) a toda la clase si las preguntas se responden bien. Bien, pues hasta ahora la clase sigue sin llevarse el 10 por este método, de hecho, las respuestas que salen son totalmente incoherentes.

Esto muestra de nuevo el poder del efecto ideomotor con la diferencia de que, al no ver por donde va el vaso o la planchette, no pueden saber en qué letra están parando con lo cual los mensajes no tienen sentido.


Dos

‘Miguel Ángel Sabadell (en medio) explicando el experimento de la vieja fábrica de chocolate de Zaragoza.’

Una antigua fábrica de chocolate en Zaragoza. A las 11, en una noche de 2012, 4 personas, y siguiendo al pie de la letra los ritos del espiritismo: los cuatro se cogen de la mano durante un minuto; luego, ponen los dedos sobre un vaso colocado boca abajo alrededor del cual se habían dispuesto las letras del abecedario en unas tarjetas. Tras veinte minutos de quietud, el vaso comienza a moverse provocando un susto en todos los asistentes. Hasta aquí podría parecer una sesión de Ouija normal, pero en realidad era un experimento organizado por la revista Muy Interesante, y presentado por Miguel Ángel Sabadell. En la segunda parte del experimento, se dio la vuelta a las tarjetas, que tenían unos números en el dorso colocados aleatoriamente. El vaso continuó moviéndose. ¿El resultado? Sucesiones de letras totalmente absurdas y sin ningún sentido. Aquí podéis ver el vídeo del experimento:

http://www.muyinteresante.es/ciencia/video/documental-iestas-ahi-el-espiritismo-ante-la-ciencia-primera-parte


Finalmente, me gustaría hablar sobre los efectos de la Ouija antes mencionados, más allá de la comunicación, puesto que he podido comprobar de primera mano que la mayoría de la gente “no cree” pero cree que es peligroso jugar con esas cosas, por uno u otro motivo.

  • Respecto a que puede mover objetos o derrumbar cosas, curiosamente las cosas que se derrumban como paredes o techos son siempre de casas o lugar viejos e inestables, o llenos de humedades que los debilitan, o con escombros. Y respecto a las cosas que se movían hay un estudio de Michael Faraday, uno de los físicos más importantes del siglo XIX comprobando esto. Faraday era un hombre religioso, pero también un impecable experimentador, por lo que diseñó un par de ingeniosos aparatos para comprobar si los “espíritus” también movían los objetos. El primero consistía en varios trozos de cartón deslizante, colocados uno sobre otro encima de la mesa, bajo los que había dibujado un trazo con lápiz para marcar su posición relativa. Cualquier movimiento involuntario de las manos quedaría revelado por una discontinuidad en esa línea. Así ocurrió. En el otro experimento, Faraday fijó una aguja a dos tablillas en la mesa de forma que, si el médium la empujaba, el indicador se movería hacia la izquierda; y si tiraba de ella, lo haría hacia la derecha. El resultado fue determinante: la aguja reveló sin error que el mueble estaba siendo presionando. Los resultados fueron publicados en el periódico The Times el 30 de junio de 1853.

Tres

  • En cuanto a que causa diversos efectos no deseados en las mentes de los participantes, tales como “se vuelven locos” hay en realidad dos casos que se citan con frecuencia. En 1971, Susy Smith, en su libro Confessions of a Psychic afirma que el uso de la Ouija le provocó perturbaciones mentales. La pregunta, claro, es si dichas perturbaciones no estaban ya presentes junto con un tremendo temor debido a sus creencias en lo sobrenatural. Por otra parte, en el libro Thirty Years Among the Dead, de 1924, el doctor Carl Wickland afirma que el uso de la Ouija “dio como resultado una locura tan brutal que el internamiento en asilos se hacía necesario”. De nuevo, es curioso también como la mayoría de casos de desestabilidad mental se suelen dar en personas creyentes en los sobrenatural, o muy temerosas. En cualquier caso, conviene recordar esa frase tan oída en cualquier debate científico: correlación no implica causalidad. Esto es, en el supuesto caso de que tras varios casos de Ouija, hubiera gente que “se volviera loca” , eso no significa que la culpa sea de la Ouija. Además del hecho de que solemos acordarnos de los casos que corroboran nuestra hipótesis, pero ¿qué hay de todas las personas que no han tenido ningún problema tras el uso de la tabla espiritual?

Concluyendo

Aún así, de verdad os prometo que nada me haría más feliz que se demostrara que puede darse algo así, abriría todo un nuevo mundo de investigación. Así que si cualquiera demuestra que puede darse alguna de estas cosas, o que la Ouija no arde, o cualquier suceso considerado paranormal tiene la oportunidad de ganar 1 millón de dólares. Os estoy hablando del reto del millón de dólares de la James Randi Educational Fundation (JREF) que efectivamente otorga este premio a quien consiga probar cualquier evento más allá de la ciencia. No son pocos los que lo han intentado y hasta ahora el premio sigue intacto. En el caso de la Ouija, el experimento que se debe superar es que los participantes consigan un mensaje coherente de un “espíritu” con los ojos vendados, eso es todo.

Pd: Este post participa en la XXXIII edición del Carnaval de Biología, que hospeda@CEAmbiental en su blog Consultoría y Educación Ambiental.

Cuatro

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2 pensamientos en “Espíritu, ¿estás ahí?: lo que sabemos sobre la Ouija

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