La Perversión Humana | Violaciones en Grupo

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Los actos de violación llevan ya mucho tiempo en el punto de mira de los psicólogos que intentan responder a preguntas como: ¿Cuál es el perfil del violador? ¿Qué secuelas le pueden quedar a la víctima? ¿Bajo qué circunstancias es más probable que se dé la violación?

Por el contrario, un tema menos estudiado, posiblemente por la dificultad del mismo, es el de las violaciones en grupo. Es complicado realizar un buen estudio sobre el tema y conseguir datos fiables, por lo que la investigación, de momento, con pocas referencias.

No obstante, en este artículo se expondrán algunos de los estudios más relevantes con sus respectivos resultados, para intentar arrojar algo de luz a un tema tan oscuro.

 

El caso de Sudáfrica

En la pared: "Colgad a los violadores"

En la pared: “Colgad a los violadores”

Para empezar con el análisis del tema, debemos primero comentar lo que sucede en Sudáfrica, así como algunos estudios relevantes realizados sobre este territorio.

La directora del Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica, Rachel Jewkes, junto con sus colaboradores, ha entrevistado a unos 3500 varones de Ciudad del Cabo y la provincia de KwaZulu-Natal y Gauteng acerca de sus experiencias estando con grupos violadores . Algunas de las conclusiones que sacaron fueron las siguientes:

  • Entre un 7 y un 20 por ciento de los hombres han participado alguna vez en una violación en grupo.
  • Básicamente hay dos tipos de sujetos dentro del grupo violador, los que participan de forma directa (agrediendo a la víctima) y los que participan de forma indirecta (ayudando al resto de agresores).
  • Los ambientes más comunes en los que se dan este tipo de actos son: cárceles, guerras, clubes deportivos, hermandades, durante servicios militares, fiestas y en el entorno familiar.

 

 

Motivos para llevar a cabo la Violación

Según las aportaciones realizadas por la psicóloga jurídica Miranda Horvath de la Universidad Middlesex en Londres, se sabe que la satisfacción sexual es solo un motivo de tantos para llevar a cabo una violación, ya que de hecho, ni siquiera suele ser la más relevante.

Horvath junto con Jessica Woodhams, de la Universidad de Birmingham, recopilaron en un manual lo que se sabía en relación con el tema y destacaron como principales motivos los siguientes:

 

Motivo I:

Uno de los principales motivos es el de demostrar control sobre la victima de la agresión, ya sea una agresión grupal o individual.

 

Motivo II:

Castigar a la víctima es otro de los motivos principales. De hecho, según los datos recogidos por Jewkes (nombrada en el apartado anterior), una de cada tres mujeres violadas habría infringido alguna norma social, según la opinión de los agresores.

Por ejemplo, los agresores pueden entender como infracción de una norma social, que la mujer haya mostrado indiferencia ante otro hombres, llevar una indumentaria que consideren poco apropiada o poco femenina, etc.

En este punto, Jewkes relata el caso de un joven adulto que, convencido de que su novia había estado con otros hombres antes que él, reunió a 10 individuos que, uno tras otro, fueron violando a la mujer. Tal fue la brutalidad, que falleció poco después a causa de las heridas.

 

Motivo III:

Intentar aparentar un hombre duro y llamar la atención entre los amigos puede ser otro motivo. Karen Franklin, de la Universidad Alliant International en San Diego, analizó los datos recogidos de 25 violaciones en grupo producidas en Estados Unidos y Australia, obteniendo que la mayoría de los sucesos tuvieron lugar durante fiestas, eventos deportivos u otras actividades de ocio. Pero lo más destacable es que, en prácticamente todos, sucedieron de la siguiente forma:

Droga en Bebida - PsicoWisdom

El uso de las drogas con el fin de hacer más vulnerable a la mujer está ampliamente extendido.

  1. Un hombre atractivo y encantador se gana la confianza de la mujer.
  2. Mediante el uso del alcohol o algún tipo de droga, la deja vulnerable.
  3. Por último, este hombre invita a sus compañeros para acabar, no solo violándola, sino también insultándola, humillándola e introduciéndole objetos por la vagina y el ano.

 

Grupos Hipermasculinos

Llevando a cabo la violación, los agresores celebran su dominancia masculina, muestran pertenencia al grupo y fortalecen la relación con este.

Además, en este tipo de grupos “hipermasculinos” la compasión por la víctima se puede interpretar como un signo de feminidad, el cual, es considerado tabú. Esto explicaría por qué algunos participantes de estos eventos se mantienen pasivos ante los abusos aunque sientan la necesidad de intervenir para evitarlos.

 

Procesos Psicológicos Implicados

Una de las preguntas que primero nos viene a la cabeza cuando oímos hablar sobre el tema de las violaciones, hace referencia a qué es lo que sucede en la mente de los agresores; qué les permite hacer tales atrocidades. Pues bien, entre los múltiples factores podemos encontrar:

 

Desindividualización

En la película "La ola" se puede apreciar a la perfección el proceso de la desindividualización y sus posibles consecuencias.

En la película “La ola” se puede apreciar a la perfección el proceso de la desindividualización y sus posibles consecuencias.

Este efecto ha sido muy estudiado por la psicología (en especial, por la psicología social) desde hace ya décadas y aparece como consecuencia de formar parte de un grupo.

Al hacerlo, cada individuo pierde parte de su capacidad para pensar por sí mismo y recapacitar sobre sus acciones y las repercusiones de las mismas, para acabar actuando tal y como lo hace el resto del grupo, por simple imitación.

Asimismo, cuando se está dentro de un grupo, aparece cierta percepción de anonimato, lo que quiere decir, que las consecuencias de cualquier acción realizada conjuntamente con el resto del grupo se ven diluidas. Esto se traduce en que, cada uno de los agresores puede echar la culpa de sus acciones al grupo, en vez de a sí mismos.

 

Refuerzo Mutuo

El refuerzo mutuo implica que durante la ejecución de un acto de estas características, cada una de las acciones de los componentes del grupo, animan al resto a participar.

Dicho con las palabras de Jessica Woodhams:

“Cuando todos los miembros de un grupo están predispuestos para la violencia pueden animarse unos a otros. Esto puede llevar a que deje de pensarse en las consecuencias de una acción. Un agresor golpea a la víctima y el resto, sencillamente, lo imita. Es una escalada”

 

¿Quiénes son los agresores?

¿Quién es el cabecilla?

Normalmente (aunque no siempre), un sujeto es el que ejerce la influencia sobre el resto de miembros. Estos “cabecillas” son personas que dan órdenes a los otros sujetos, como por ejemplo, cuando deciden quién va a ser la víctima. Otras veces, son los primeros en iniciar la violación.

 

El perfil de los participantes

Por lo general, los violadores grupales suelen presentar rasgos de personalidad psicopáticos y/o antisociales. También es común que presenten comportamientos sexuales anormales.

 

Mujeres como agresoras

La investigadora Carlene Firmin, de la Universidad de Bedfordshire, ha estudiado a las mujeres cuando estas toman el papel de agresoras.

Cuando lo hacen, estas suelen colaborar llevando a la víctima a una zona desprotegida para que los hombres puedan consumar la agresión, o incluso pueden ayudar sujetando a la víctima, grabando la violación o desnudándolas.

En uno de los trabajos de Firmin, invitó a más de 500 mujeres jóvenes y adultas de Londres, Liverpool, Birmingham y Manchester para entrevistarlas de forma individual y colectiva. Las mujeres seleccionadas eran pertenecientes a grupos de agresores, familiares o amigas de los mismos.

Después de las entrevistas se descubrió que el hecho de que ellas participasen en las agresiones solía ser una forma de autoprotección para evitar ser ellas mismas el blanco de la violación. Como bien ellas contaban, a veces, incluso formando parte de la misma banda, debían llevar cuidado constantemente de no convertirse en víctimas, por lo que uniéndose y apoyando a los agresores consiguen ser vistas como más varoniles y sexualmente menos atractivas. De hecho, cuanto mayor era la participación de estas en las agresiones, menor era la posibilidad de acabar siendo agredida.

Pero cuando una mujer ayuda a los hombres para que estos puedan violar a otras mujeres, la mujer “ayudante” debe pagar un alto precio psicológico. He aquí el testimonio de una londinense de 17 años:

 

“Tengo miedo de olvidar cómo se siente. Ya no lloro. Uno aprende a no dar importancia a nada porque no sirve de nada. Uno solo debe pensar: da igual”

 

Repercusiones Físicas y Psicológicas

Sarah Ullman, psicóloga social y criminóloga de la Universidad de Illinois (Chicago), constata según sus estudios, que las víctimas de violaciones grupales suelen acabar peor paradas que las violadas por un solo hombre, como probablemente cabría esperar.

Por otro lado, durante la agresión, las afectadas suelen oponer poca resistencia por miedo a aumentar la ira de los agresores, y de hecho, así es.

Esto causa grabes secuelas psicológicas, ya que después de la agresión, la víctima tiende a culparse a sí misma por no haberse defendido ante los atacantes. Esto puede acabar con problemas psíquicos, como el autoreproche.

Por supuesto, también existe la posibilidad, bastante alta, de que la víctima padezca un trastorno por estrés postraumático, aunque estos son más frecuentes en las violaciones con un solo agresor.

 

Victimas incomprendidas

Según los datos recabados, las mujeres víctimas de violaciones grupales recibían menos condolencias por parte de sus amigos y familiares que las que habían sido agredidas por un solo hombre. Lo peor es que con las autoridades sucede lo mismo. A pesar de que las mujeres agredidas por grupos de varones acuden más frecuentemente a la policía que las agredidas por uno solo.

Por si fuera poco, a niveles legales, la mujer víctima de este tipo de abusos sexuales se enfrenta con un mayor número de dificultades, ya que debe enfrentarse a los testimonios de los agresores, que normalmente, acaban por ponerse de acuerdo y encubrirse unos a otros.

Aunque, lo verdaderamente preocupante de esto, es que según las estadísticas recogidas por países como Estados Unidos, Gran Bretaña, Sudáfrica y Australia, entre el 2 y el 30 por ciento de las agresiones sexuales (dependiendo del país) son en grupo.

 

De todos modos, los datos en este campo son escasos, y una gran cantidad de países ni siquiera disponen de estadísticas fiables al respecto. Además, llevar a cabo estudios sobre estos temas es complicado y los avances que se van consiguiendo son lentos. Tal vez uno de los primeros pasos a dar, es el de dar a conocer la situación actual sobre el tema, ya que sin conciencia no habrá acción.

 

Notas del Autor:

* ¿No estás de acuerdo con algo de lo expuesto? ¿Tienes dudas? ¿Quieres compartir algo? No dudes en ponerte en contacto conmigo:

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