Psicología para mejorar tus estudios

Estudios - PsicoWisdom

Voy a dedicar este artículo a reunir una serie de conocimientos, consejos y mejoras para que puedan ser aplicadas al estudio de cualquier materia. Todos ellos fundamentados con bases científicas y pruebas empíricas.

Al mismo tiempo, algunos de los estudios que se mencionan desmienten creencias y mitos sobre el estudio y el aprendizaje.

Los mejores métodos de estudio 1

 

Método 1: Autoevaluación.

Expresar de forma activa los conocimientos que ya se tienen o se han adquirido durante el proceso, aumenta de forma muy significativa la huella que quedará posteriormente de los mismos en nuestra memoria.

Para ello las opciones más comunes son, hacernos preguntas sobre el contenido o dejar a otros que nos las hagan para responder con toda la información que recordemos.

Lo más interesante, es que este método es efectivo incluso cuando aún no se ha empezado a estudiar. Según las investigaciones realizadas por J. Dunlosky et al. cuando a un grupo de estudiantes se les pedía que explicaran todo lo que sabían sobre un tema para posteriormente estudiar el mismo, estos obtenían mejores resultados en comparación con otro grupo que no había realizado la primera fase de autoevaluación.

En conclusión, autoevalúate tanto antes, como durante y después del estudio.

 

Método 2: Guardar las proporciones.

Este método es uno que todos conocemos pero que es difícil de llevar a cabo, incluso aunque nos lo propongamos. Consiste sencillamente en dividir el estudio en pequeñas dosis. Obtendrás mejores resultados si estudias 3 días, 3 horas cada día; que si estudias en un solo día, 9 horas seguidas.

Los cálculos son simples, en las mismas horas aprenderás más y saldrás ganando; pero obviamente, hay que tener fuerza de voluntad para organizarse de esta forma.

Después de todo, nuestra capacidad para sostener la atención a niveles altos o muy altos es realmente reducida (menos de una hora normalmente) e intentar prolongarla más, requiere muchos recursos cognitivos. Esto se traduce en un agotamiento mental después de estar 8, 10 o incluso 12 horas estudiando, para después de todo, obtener unos resultados no proporcionados en comparación con las horas invertidas.

Método 3: ¿Por qué?

Cuando estés estudiando algo, no dudes en preguntarte el porqué de las cosas. No te conformes con entender la información (que ya es algo), debes además,  intentar saber por qué es así y a qué se debe.

El cerebro tiene una mayor facilidad para almacenar la información cuando esta tiene causalidad, o lo que es lo mismo, cuando los datos que estás recibiendo tienen un motivo y son la causa de algo.

Método 4: Saber lo que uno no sabe.

Al estudiar un contenido nuevo, debemos intentar relacionarlo con cosas que no sabemos y que nos resulten familiares. Con tal fin, podemos preguntarnos por ejemplo: ¿Me recuerda a algo? ¿Cómo encaja con lo que acabo de aprender? ¿Qué cosas no entiendo todavía?

Escultura de Sócrates, obra de arte romana del siglo I d. C.

Escultura de Sócrates, obra de arte romana del siglo I d. C.

Es decir, este método no se centra en el contenido en sí, sino en el trasfondo del mismo y en la integración con los conocimientos que ya tenemos, aunque no nos sepamos aún lo que estemos estudiando en ese momento.

A más de uno, al leer el título, le habrá venido la famosa frase  “Sólo sé que no sé nada”, que se suele atribuir a Sócrates, mas esto no es cierto ya que esta frase se extrajo indirectamente de la siguiente cita de Platón:

— Este hombre, por una parte, cree que sabe algo, mientras que no sabe [nada]. Por otra parte, yo, que igualmente no sé [nada], tampoco creo [saber algo].

 Platón refiriéndose a Sócrates en Apología de Sócrates”.

 

Método 5: De forma variada.

Por último, es imprescindible tener en cuenta la importancia de usar métodos distintos a la hora de estudiar.

Muchas personas adquieren un guión de estudio (como: subrayar, escribir lo subrayado y leerlo una y otra vez), replicándolo de forma exacta cada vez que tienen que estudiar.

Lo aconsejable es manejar la información que debemos estudiar por diversas vías distintas y adaptarlas a la materia en sí. De esta manera, obligas al cerebro a trabajar de distintas formas la información, facilitando que esta acabe siendo integrada en la memoria de forma más permanente y con mayor calidad.

Los 4 errores más comunes

Según los estudios dirigidos por Robert Bjork (2013) en la Universidad de California en Los Ángeles, después de analizar las técnicas de estudio que utilizaban los estudiantes analizados, se encontraron 4 errores fundamentales y muy comunes.

Error 1: Los atracones.

Ya hemos visto en el apartado anterior y más concretamente en el Método 2, que debemos evitar estudiar de golpe el temario e intentar distribuirlo.

Error 2: Hacer siempre lo mismo.

De nuevo, uno de los métodos más aconsejables, es también uno de los puntos donde más fallaban los estudiantes.

Pensar que un guión de estudio es el apropiado porque “es el que me funciona a mí”, es un error. Como bien comentan los investigadores:

Es la variedad la que contribuye a anclar los conocimientos en el cerebro.

Para ello, ponen como ejemplo los alumnos que están estudiando idiomas, y les aconsejan para ello, leer un texto, escucharlo, decirlo en voz alta e intentar poner en práctica lo aprendido, al mismo tiempo que se juega con las posibles combinaciones de la lengua.

Error 3: No pensar.

Recopilar la información de forma pasiva y subrayarla sin pensar de forma activa en lo que se lee, es desde luego, uno de los mayores errores.

En contraposición, se aconseja que la información que estemos manejando se exprese con las propias palabras del estudiante, trasladándola a otros ejemplos y áreas.

No basta con leer el texto, hay que comprender y reflexionar conscientemente sobre lo que se lee.

Error 4: El miedo.

El miedo a equivocarse crea en muchas personas una barrera que impide la autoproducción.

La autoproducción es el resultado de la autoevaluación, o lo que es lo mismo, cuando estamos estudiando, tenemos miedo a hacernos preguntas o a que otros nos las hagan, por si nos equivocarnos.

Esta, como muchos sabrán, es una de las mayores dificultades a la hora de aprender un idioma. Es fundamental acabar “soltándose“, para poder acelerar el aprendizaje.

Consejos para el estudio

 

Para aprender hay que olvidar:

Dado que la memoria trabaja como un organismo vivo, la información más reciente desplaza la información antigua, los recuerdos se desvanecen, vuelven y cada vez que se recuperan sufren pequeñas modificaciones.

Pues bien, para contribuir a esta “reestructuración” de los conocimientos, debemos otorgar pausas de descanso al cerebro después de un estudio intenso.

 

Aprender con emoción:

Muchos de nosotros tememos que la memoria nos juegue una mala pasada en un examen por ejemplo, y nos quedemos en blanco. Las emociones y la memoria trabajan en paralelo y pueden llegar a depender enormemente la una de la otra.

Para evitar o por lo menos, reducir la ansiedad que esto nos pueda provocar, debemos estudiar siempre con emociones positivas. Se desaconseja estudiar pensando que la materia que intentas aprender no sirve para nada; o continuar intentando hacer ese problema de matemáticas que lleva una hora sin salir y ya empieza a despertar la desesperación en nosotros. En el primer caso, se debe intentar buscar una utilidad o por lo menos, intentar hacerlo más interesante buscando información adicional que nos llame más la atención; en el segundo, es conveniente evitar que la situación vaya a más cambiando a otra tarea distinta.

Asimismo, cuando estudiemos, debemos intentar hacerlo con emociones positivas, siendo la diversión y la creatividad las bases de estas emociones. Para ello, algunas técnicas que pueden ayudar son: Estudiar con amigos e intercambiar preguntas y respuestas, o a través de la aplicación de lo estudiado, como sucede con los experimentos. 

¿Con o sin música?

estudiar-musica

Por término medio, las personas extravertidas tienden a escuchar más música mientras estudian, al contrario que las introvertidas.

Al mismo tiempo, la música puede distraer a la persona que estudia y esto dependerá de su capacidad para no perder la atención. Hay que tener en cuenta que la música con letra (incluida la que está en otros idiomas) puede dificultar más el aprendizaje que la instrumental.

 

¿Estudiar en movimiento? ²

Existen interesantes estudios que demuestran que cierta activación muscular produce determinados efectos mentales, como por ejemplo:

  • Tomar impulso con los brazos favorece la imaginación.
  • Cerrar los puños mejora la retención de una lista de palabras.

 

Preguntas y respuestas

 

¿Qué tipo de estudiante soy?

El químico y activista ambiental Frederic Vester postuló 4 tipos de estudiantes:

  1. El visual: Es el que retiene mejor la información visual o gráfica. Lo que se conoce comúnmente como “memoria fotográfica”.
  2. El auditivo: Suele utilizar técnicas de repetición del contenido para sí mismo.
  3. El háptico: Se sirve de estrategias basadas en el entendimiento de la información.
  4. El cognitivo: Se centra en discutir, punto por punto, el contenido del aprendizaje.

Es importante mencionar que la investigación empírica no ha conseguido demostrar preferencias prefijadas. Por el contrario, lo que parece es que las personas se organizan según su experiencia pasada. Por ejemplo, las personas que se tienen con una buena memoria fotográfica se verán más predispuestas a usar esta vía.

¿Influye la edad en el aprendizaje? ³

Por supuesto. Las personas más mayores, a la hora de aprender, integran la información de acuerdo más con el bagaje y sus experiencias pasadas, mientras que los jóvenes usan más una técnica de “ensayo y error.

Además, las investigaciones ya han demostrado que el cerebro sigue manteniendo un cierto nivel de plasticidad cerebral aun entrada ya la edad adulta. Esto se debe a la creación de nuevas neuronas o neurogenesis.

¿Son efectivos los programas tipo “Brain Training”? 4 

El equipo dirigido por Adrian Owen, de la Universidad de Cambridge realizó el siguiente estudio.

Dr-Kawashimas-Brain-Training

Con más de 11.000 sujetos y después de 6 semanas de ejercicios para supuestamente, entrenar la inteligencia, se comprobó que estos, solo mejoraron en tareas que estaban directamente relacionadas con los ejercicios que hicieron durante el entrenamiento.

O lo que es lo mismo, al realizar un ejercicio en el Brain Training (o similares), solo mejorarás cuando repitas el ejercicio, pero no en otras tareas. 

Otras investigaciones, como la de Ulman Lindenberger, del instituto Max Planck para la investigación en Educación (Berlín), han demostrado que es los mejores ejercicios para “entrenar” nuestro cerebro son los que requieren cuerpo, mente e interacción social, como bailar.

¿Usamos solo una pequeña parte del cerebro?

El mito del 10% es uno de los más extendidos en el campo de la neurociencia y ha sido refutado numerosas veces.

El neurocientíficos y escéptico Barry Beyerstein, es profesor de psicología en la Universidad de Simon Fraser, aportó 7 pruebas distintas para desmentir el mito.

Se cree que uno de los motivos por los que nació el mito fue porque se descubrió que sólo el 10% de las neuronas del cerebro pueden activarse en un mismo momento.

 

Notas del Autor:

1 Improving student’s learning with effective learning techniques: Promising directions from cognitive and educational psychology” J. Dunlosky et al. en Psychological Science in the Public Interest, vol. 14, págs. 4-58, 2013.

2 Special issue: Modalities of body engagement in mathematical activity and learning.” en Journal of the Learning Science, vol. 21, 2012.

3 Wenn das Gehim alter wird. A. Aleman. C. H. Beck, Múnich 2013; “New neurons and new memories: How does adult hippocampal neurogenesis affect learning and memory?” W. Ding et al. en Nature Reviews Neuroscience, vol. 11, págs. 339-350, 2010.

4 Putting brain training to the test”. A. Owen et al. Nature, vol. 465 págs. 775-778, 2010; “Enrichment effects on adult cognitive development: Can the functional capacity of older adults be preserved and enhanced?” C.Hertzog et al. en Psychological Science in the public Interest, vol. 9, págs. 1-65, 2009.

@DanielTejedor [Twitter]; DanielTejedorPardo [WordPress]; danitej_94@hotmail.com [Correo]; PsicoWisdom [Facebook]

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