Pedofilia dentro y fuera del cerebro.

Abuso Sexual

No han sido pocas las veces, que ante noticias del tipo: “hombre de 40 años abusa sexualmente de un menor de 12 años” las personas presentes, insultan y desearían ver muerto al acusado. Desde luego, a priori, no es para menos. Pero, ¿A qué se debe este tipo de conductas? ¿Por qué es más común en hombres que en mujeres? Y lo que es más importante: ¿Qué podemos hacer para combatir dichas conductas?

Es interesante introducir, que ya en la antigua Grecia, los tutores mantenían relaciones sentimentales y sexuales con sus discípulos, lo cual, se veía como una forma de reforzar la relación entre ambas partes, para transmitir más rápidamente y mejor el conocimiento y la sabiduría. Esto sucedía, solo con jóvenes que estuviesen en la pubertad. En el caso de que se mantuviesen relaciones con menores de esta edad (es decir, antes de que alcanzasen la pubertad), podría ser fuertemente castigado, e incluso, llegar a condenarse a la pena de muerte.

Este mismo planteamiento, se tenía también en la antigua Roma, pero sin la justificación que daban los griegos sobre la transmisión de conocimientos.

Primero debemos tener clara la diferencia entre los términos:

  • Pedofilia: Es un tipo de parafília, en la que el sujeto se ve atraído sexualmente por niños o adolescentes.
  • Pederastia: Hace referencia a la acción de abusar sexualmente de niños.

Es por esto, que un pedófilo, no tiene por qué ser necesariamente un pederasta.

Además, debemos distinguir entre:

  • Pedófilos: Es la persona, propiamente dicha, que siente atracción sexual (controlada o no) por los menores.
  • Abusadores ocasionales o sustitutivos: Personas que, a pesar de tener parejas adultas, en determinadas situaciones, pueden cometer actos de pederastia, para compensar otros déficits en las relaciones con personas adultas.

Esta distinción, tiene consecuencias directas a la hora de tratar este comportamiento sexual, como bien han demostrado los estudios longitudinales1 publicados por Klaus Beier, del Hospital Clínico Universitario de la Charité de Berlín:

Por un lado, los pedófilos, tienen un índice de recaída en conductas de pederastia entre un 50% (para los homopedófilos) y de un 25% (para los heteropedófilos2). Mientras que se estima, por otros estudios realizados, que el porcentaje de recaída en dichas conductas es bastante inferior al 25% en abusadores ocasionales.

Además, las terapias necesarias para corregir este trastorno mental, son también distintas en ambos casos. En el caso de los pedófilos, se centran en aprender estrictas reglas de  comportamiento para evitar situaciones donde el deseo de practicar la pederastia sea alto, además de acompañarlo con medicación para disminuir este deseo (el medicamento Depo-Provera es un ejemplo). Por el contrario, el tratamiento de los abusadores ocasionales, se centra entre otros objetivos, en mejorar el contacto con las personas adultas.

Formas de diagnosticar la orientación sexual en pederastas.

Ya en los años 50, Kurt Freund de la Universidad Karls en Praga, inventó la falometría. Este método registra los cambios en el perímetro y extensión del pene del sujeto al observar imágenes de desnudos, además de otros datos más sutiles del órgano sexual. El problema que plantea este método, era la posibilidad de falsear los resultados.falómetro

Más tarde y hasta no hace mucho, era realmente difícil asegurar un diagnóstico válido y con un error mínimo; pero en este aspecto, se ha avanzado considerablemente, obteniendo los siguientes procedimientos:

  • Test de reacciones: Se le presentan al sujeto examinado, una serie de imágenes, en las que aparecen personas de distintas edades desnudas. Junto con cada imagen, se presenta además, un pequeño punto rojo, el cual debe localizar lo más rápido posible. En promedio se suele tardar unos milisegundos más en encontrar el punto, cuando la imagen del fondo resulta excitante para el sujeto.

Uno de los puntos fuertes de este método, es que resulta extremadamente difícil manipular los resultados, ya que cuando se intenta, las diferencias temporales son llamativamente altas.

  • Tomografía por resonancia magnética funcional (TRMf): Este método, sin pretender entrar en una explicación de su funcionamiento físico, consiste en registrar qué zonas del cerebro se activan al presentar al evaluado, imágenes de desnudos. Para ello se registra la cantidad de sangre oxigenada y su distribución por el cerebro (a más sangre oxigenada en una zona concreta, más activada estará). Cuando la imagen presentada, se corresponde a las preferencias sexuales del evaluado, aumenta la activación en las áreas del sistema de recompensa3 (en especial las áreas del núcleo caudado y la sustancia negra).

Este método ha demostrado obtener unos resultados muy elevados, llegando a discriminar a sujetos no-pedófilos con un 100% de aciertos, y a los pedófilos con cifras cercanas al 80%. Además, parece imposible que un sujeto pudiese falsear los resultados, aunque actualmente, se están realizando estudios que están intentando confirmar esta última hipótesis.

¿Cómo nace la pedofilia?

Posiblemente, esta sea la pregunta más importante de esta entrada. Y la más difícil de contestar. Hasta la fecha, no hay estudios de herencia genética en este campo, por lo que se desconoce a ciencia cierta en que porcentaje es este trastorno hereditario o no.

Pero sí se sabe, que hay factores ambientales que debemos tener en cuenta:

  • La frecuencia de individuos zurdos es tres veces mayor en pederastas.
  • Durante la infancia, los pederastas sufrieron hasta el doble de golpes en la cabeza (lo que podría denotar la importancia biológica del trastorno).
  • Tienen un cociente intelectual, en promedio, inferior a la media (¿tal vez por su nivel de impulsividad e incapacidad de pensamiento racional?).
  • Son menos empáticos al resto de la población sana, esto les permite agredir sexualmente sin sentir pena por el abusado.
  • En un alto porcentaje de casos, sufrieron ellos mismos, abusos sexuales durante la infancia.

Orientación Sexual vs Trastorno Mental

No quería entrar en este debate, pero considero un error, el no nombrarlo por lo menos. Lo explicaré de forma resumida.

Actualmente, algunos entendidos en la materia, se han estado planteando o incluso, están convencidos, de que la pedofilia es una orientación sexual, y no un trastorno mental como se ha considerado hasta ahora. El argumento principal para defender esta postura, es señalar la importancia que tiene el componente biológico, en esta supuesta orientación, como lo tendría en una orientación heterosexual u homosexual.

A mi parecer 4, este argumento resulta por sí mismo insuficiente, ya que un trastorno como lo puede ser el sufrido por un psicópata, también tiene un fuerte componente biológico y genético, y no por ello se considera un tipo de “orientación de socialización”.

Sea como fuere, no pretendo dar más importancia a este punto, el cual he abordado muy superficialmente, y recomiendo estas dos noticias, para el que quiera más información. (Si la prefieres en español, este es un buen resumen de ambas).

Iglesia y Pedofilia.

Este sí me parece un tema importante, que debería tratarse más extensamente, y estaba dispuesto a hacerlo, pero me he encontrado con un muro que me lo impide. Cuando intentas buscar información para contestar a preguntas como: ¿El celibato aumenta la posibilidad de conductas pedófilas? ¿Cuál es el número de casos registrados en la iglesia? ¿Cuántos se estiman que puede haber?; uno solo encontrará información contradictoria, estudios que desmienten otros estudios, y una niebla que impide (evidentemente) ver hasta qué punto la iglesia está actuando mal aquí.

SACERDOTE-PEDOFILIA

Sí puedes encontrar noticias, como por ejemplo, la del cardenal Claudio Hummes, el cual calcula, que la pedofilia afecta a un 4% de los sacerdotes.

Respecto al tema del celibato, es verdad que en el caso de personas impulsivas y con una libido muy alta, podría tener consecuencias inesperadas, facilitando la posibilidad de conductas de pederastia. Pero en contra, también debemos tener en cuenta, que una persona que realiza prácticas sexuales de forma asidua, es más fácil que realice otras conductas sexuales. Esto se puede ilustrar del siguiente modo: Cuando una persona acude a clases de artes marciales, aumenta la posibilidad de responder ante una situación de peligro utilizando sus conocimientos en el arte marcial que practica. Aunque esto no quiere decir que la persona se haya vuelto más violenta por practicar un arte marcial. Solo tiene más facilidad para llevar a cabo conductas que suele realizar. Por esto, tiendo a pensar, que el celibato puede ser perjudicial o no, dependiendo de los rasgos de personalidad del que lo practique.

Lo que se hace a los niños, ellos harán a la sociedad.” – Karl A. Menninger (1893-1990), psiquiatra estadounidense.

Notas del autor:

1 El estudio longitudinal se caracteriza por seleccionar al grupo de interés de sujetos y tomar la información necesaria a lo largo de un periodo de tiempo normalmente extenso (meses, años o décadas).

2 Heteropedófilo sería el pedófilo que siente atracción por los niños de su sexo contrario; en contraposición al homopedófilo.

3 El sistema de recompensas es un conjunto de estructuras cerebrales que se encarga de regular y controlar el comportamiento mediante la inducción de efectos placenteros, interviene en todo tipo de conductas, desde comer y beber, hasta en las adicciones.

4 En este punto, no me queda otra, que dar mi opinión ya que se trata de un debate abierto, donde el resultado dependerá de la óptica que se adopte. Es por esto, que cualquier otra opinión, no debe ser menos válida que la mía.

* ¿No estás de acuerdo con algo de lo expuesto? ¿Tienes dudas? ¿Quieres compartir algo no dudes en ponerte en contacto conmigo. @DanielTejedor [Twitter]; DanielTejedorPardo [WordPress]

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5 pensamientos en “Pedofilia dentro y fuera del cerebro.

  1. Casi todos los “expertos” que han reclamado una extensión endémica de la pedofilia homosexual en Grecia… fueron o son homosexuales ellos mismos. Esto implica que las perspectivas de tales autores están inevitablemente influenciadas por sus tendencias personales y por su deseo desesperado de legitimar su opción sexual minoritaria en un entorno “hostil” (se quiera o no, la mayor parte de la población es incurablemente heterosexual), cosa que les hace ver homosexualidad hasta en la reproducción de las amebas.

    Hablamos, por ejemplo, de “expertos” de la talla de Walter Pater, Michel Foucault, John Boswell, John Winkler, David Halperin y Kenneth James Dover, quienes, al parecer, vivieron en sus mentes una serie de fantasías a costa de la historia griega. Quien lo empezó todo fue precisamente Walter Pater (1839-1894), profesor de Oxford. Por alguna extraña casualidad, él y todo su círculo de seguidores, eran homosexuales (por ejemplo, Pater fue profesor de Oscar Wilde, el conocido poeta inglés), y por tanto, no sorprende que extrapolase las relaciones sodomitas que mantenía con sus alumnos, a las relaciones de entrenamiento maestro-alumno en Grecia, y más cuando había sido abandonado por su mentor veterano, Benjamin Jowett, debido a un escandaloso lío que Pater mantuvo con un tal William Money Hardinge, un estudiante de 19 años que había atraído hacia sí la atención pública de la facultad presumiendo de su homosexualidad. Probablemente el argumento más desviado y disparatado de Pater sea que el “amor platónico” no tenía nada que ver con Psiqué, sino que era algo puramente sexual.

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    • Muchisimas gracias por la información, estoy de acuerdo contigo, sin duda, la orientación sexual del historiador, interfiere en el modo de ver e interpretar los aspectos relacionados con la orientación sexual en la historia.
      Es por esto, que solo he pretendido introducir un poco el tema con algo de historia, por la dificultad que tiene demostrar hechos de esta indole.

      Lo que si he visto han sido numerosas pinturas y representaciones artísticas de la época en general, en las que el tema predominante son las relaciones homosexuales entre parejas de edades muy distanciadas.

      Gracias de nuevo por tu interesante comentario.

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  2. Pingback: Pedofilia dentro y fuera del cerebro. | PsicoWisdom

  3. En primer lugar, me gustaría matizar algunas cosas sobre la definición de pedofilia. Una cosa es pedofilia en sentido lato, no técnico (la que figura en el DRAE, por ejemplo, y la que aparentemente escribes en esta entrada), y otra la pedofilia stricto sensu, como término técnico, refiriéndose al trastorno mental. Esto ocurre con todas las parafilias y con algunos otros trastornos. El trastorno de pedofilia en particular implica «excitación sexual intensa y recurrente derivada de fantasías, deseos sexuales irrefrenables o comportamientos que implican la actividad sexual con uno más niños prepúberes»¹ y además exige la circunstancia de que «el individuo ha cumplido estos deseos sexuales irrefrenables, o los deseos irrefrenables o fantasías sexuales causan malestar importante o problemas interpersonales»². Es decir, la sola atracción sexual por menores de cualquier edad no es un trastorno de pedofilia mientras no resulte problemática ni intra- ni interpersonalmente. Por otro lado, el DSM-V señala que para el individuo pedófilo la atracción sexual se dirige a menores prepúberes, lo cual deja fuera a la atracción por menores en pubertad y pospúberes (aunque naturalmente esta es una cuestión mucho más sutil y mucho menos relevante que la que he comentado antes, porque el tema de la edad simplemente distinguiría entre tipo de tendencia o de trastorno —si lo fuera—, mientras que la problematiciad derivada de la inclinación sexual —¿y, quizá, algún otro factor?— sería lo determinante para hablar de trastorno).

    Con respecto al tema de si la pedofilia «es» (o mejor dicho: si queremos considerarla/llamarla) una orientación sexual o un trastorno mental, y siendo consciente de que es entrar en un tema de mucha generalidad… ¿Qué es un trastorno mental? Es decir, ¿a qué llamamos trastornos mentales y a qué no? Y ¿por qué? Figura en el DSM-V: «un trastorno mental es un síndrome caracterizado por una alteración clínicamente significativa del estado cognitivo, la regulación emocional o el comportamiento de un individuo, que refleja una disfunción de los procesos psicológicos, biológicos o del desarrollo que subyacen en su función mental»³… ¿Qué se entiende ahí por «clínicamente significativa»? ¿Qué se entiende por «disfunción» —y cómo se diferencia de una función diferente, simplemente—? Un poco más adelante pone: «una respuesta predecible o culturalmente aceptable ante un estrés usual o una pérdida, tal como la muerte de un ser querido, no constituye un trastorno mental»⁴; ¿en qué medida algunos trastornos mentales (por ejemplo, las parafilias) se consideran como tales exclusiva o fundamentalmente por cuestiones culturales? Podría «aceptar» una definición de trastorno mental en términos de la problematicidad que se derivase de alguna de esas alteraciones que se mencionan, pero sin duda esa definición sería en varios casos relativa a los aspectos culturales, sociales y personales en los que se ubicase el sujeto, con lo cual podría tener un trastorno o dejar de tenerlo únicamente con el cambio de esos aspectos. De hecho, quizá toda definición de trastorno mental que pretenda ser de utilidad en un contexto sociocultural concreto no puede dejar de ser etnocéntrica (aunque sí pueda haber —o no— un cierto núcleo de condiciones mentales que resulten problemáticas independientemente del ambiente).

    ¹ Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5, American Psychiatric Association, Washington DC 2014, p.377.
    ² Ibid., p. 377.
    ³ Ibid., p. 5.
    Ibid., p. 5.

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